En España ya pocas dominicanas se emparentan con españoles Primeras inmigrantes lo hicieron por necesidad y adaptación

MADRID.- Ya son pocas las dominicanas radicadas en este país que osan emparentase con españoles, arroja una investigación entre las inmigrantes  que han llegado a este país europeo con la ilusión de mejorar sus condiciones de vida y las de sus familiares que se quedan  en el país caribeño.

Asimismo, algunas dominicanas entrevistadas coincidieron en que las primeras que viajaron a esta nación, ayudadas por las monjas que a principio de los años 70 del pasado siglo, se emparentaron y procrearon hijos con españoles, muchas por necesidades económicas y de adaptación y otras «para lavar la raza».

La primera razón fue que a principio de la década del 70 unas monjas llegaron a Vicente Noble al ser puesto en servicio el Colegio San Jose y Virgen del Carmen,  entre las cuales había algunas españolas, Sor Rosario Sastre, Sor Carmen Arias y Sorangela Encarnación, quienes ayudaron a las primeras inmigrantes a llegar a España para trabajar, ya que en ese entonces, la pobreza y la falta de oportunidades eran extremas en el municipio del Sur dominicano.

Cuando las que permanecían en Vicente Noble se dieron cuenta que las que se habían ido les estaba yendo bien, se estimularon y también hicieron lo mismo, al extremo de que el poblado se estaba quedando sin mujeres, pues hasta sus maridos las ayudaban a emigrar, ya que entre los pobladores se había regado como pólvora el refrán de que «una mujer en España produce mas que una finca cultivada de plátano en Vicente Noble».

Sin embargo, las ilusiones de progresar en este país tan lejano comenzaron a desvanecerse entre las mujeres de Vicente Noble, cuando otras habían regresado sin exhibir riqueza, ademas de que ocurrio un hecho que les produjo terror a muchas mas, el crimen  contra Lucrecia Pérez Matos, de 33 años, con una hija, asesinada en una discoteca abandonada.

Lucrecia llegó a España con un sueño: levantar una casa para su hija Kenia y pagarle una carrera, el que al final se hizo realidad, pero tuvo que morir para lograrlo

No pude decirle adiós’, recuerda Víctor Trinidad Carvajal,  su marido, quien dijo que la asesinaron a mansalva  una fría noche otoñal, quien luego se convirtió en una mártir de la inmigración en este país de Europa, pues al lugar donde encontró la muerte acuden muchos dominicanos en cada aniversario y  ocasionales, a honrar su memoria como lo muestra la foto que ilustra esta crónica. 

Su única hija, Kenia Pérez,  tenía sólo seis años cuando su madre fue asesinada a tiros en Madrid por  el guardia civil Luis Merino Pérez y los entonces menores de edad Javier Quílez Martínez, Felipe Carlos Martín Bravo y Víctor Flores Reviejo en el local abandonado en Aravaca de la que fuera la discoteca  Four Roses, donde por necesidad se quedaban a dormir algunas mujeres y hombres dominicanos, incluido Cesar Augusto Vargas, quien fue herido. Hoy día el único preso es Merino Perez., pues fue condenado a 54 años de cárcel.

La consulta a las dominicanas radicadas en esta nación de Europa estableció, primero, que muchas dominicanas dejaron de emparentarse con españoles y procrear hijos, porque al llegar a este país ya tenían familiares y amistades que no las motivaban a hacerlo,  segundo, porque tras el crimen contra Lucrecia, otras tantas preferían hacer diligencias para traer sus parejas y cuarto, porque se dieron cuenta que muchos españoles les hacen tantas maldades a las mujeres, como los mismos dominicanos.

Sin embargo, no ocurre lo mismo con los dominicanos que se radican en este país, ayudado por las madres de sus hijos que ya han emigrado antes,  pues muchos se emparentan con españolas e incluso, hasta abandonan las dominicanas «para lavar la raza»

 

 

Be the first to comment

Leave a Reply

Tu dirección de correo no será publicada.


*