Inmigrantes y pobres son los mas sufridos en Londres Sin facturas de pago es como si no existieran

LONDRES.- Los medios de transporte colectivo de esta capital británica son el mejor espejo donde se reflejan los tres grupos sociales que mas sufrimientos y sacrificios pasan en esta prestigiosa ciudad del Reino Unido.

Es costumbre que en horas de la madrugada,  los integrantes de esos grupos sociales sean los ocupantes de estos transportes colectivos,  los trabajadores nocturnos, los amargados que aprovechan para embriagarse y los desamparados de las calles.

Una crónica del portal BBC News precisa que los «sintechos», por haberse visto obligados prácticamente a vivir de autobuses en autobuses durante la noche, han aprendido a  manejarse bien con los borrachos, a veces riendo sus ocurrencias con ellos o haciéndose los dormidos para evitarse problemas.

Se compran tarifas nocturnas que duren un mes, porque, total, después de las calles los autobuses son los mejores y mas accesibles espacios que pueden conseguir  para relajarse y dormir, como igual tienen que asegurarse de que empleados de algún McDonald’s u otros negocios  les regalen algo de comer, pues techo y comida son muy caras en esta prestigiosa ciudad.

Y así,  durante varias  horas de dormitar,  sentir que pasajeros bajan y suben hasta llegar a Ilford en el centro de la ciudad, si esa madrugada corren con suerte, sus conductores  podría sentir lástima de ellos  y los dejan dormir a bordo, en la terminal.

«Más a menudo, los pasajeros sin hogar, tal vez cuatro o cinco, serían despertados y bajados del vehículo hasta que llegara el próximo conductor», precisa la crónica.

Ellos, los trabajadores nocturnos que tienen techo donde pasar la noche, a fuerza de experiencias tienen que aprender a distinguir caras,  dialectos,  desarrollar  un sexto sentido para los problemas, señales de advertencia en los gestos, en  la sonrisa de los adolescentes problemáticos y hasta en los labios fruncidos de un racista explosivo.

«Hubo cosas que podrían resultar en confrontación: fanáticos del fútbol borrachos y una mujer con velo; viajeros cansados y personas que usan el altavoz; miembros de pandillas y sus rivales locales», detalla la crónica.

Y así, si no evidencias,  como facturas de servicios públicos, estados de cuenta bancarios, contratos de alquiler, entre otros documentos,  los desamparados seguirán siendo como  nubes que van y vienen sobre la ciudad, llevada por los vientos de las cuales no se vuelven a acordar los que alguna vez los vieron.

 

 

 

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