Japoneses por millares van semidesnudos a festival Lo hacen dentro de un templo

TOKIO.- Miles de personas desafiaron el clima frío de este pasado sábado para reunirse en el “Festival Desnudo” una celebración anual  realizada en la prefectura de Okayama, en la parte sur de la isla Honshu, en Japón.

El evento se denomina  “Hadaka Matsuri” en japonés, y se trata d  un festival «salvaje» y «estridente» que se celebra cada año el tercer sábado de febrero en el Templo Saidaiji Kannonin, a unos 30 minutos en tren desde la ciudad de Okayama.

Sin embargo, aunque lo parezca, lo cierto es que los aproximadamente 10.000 participantes masculinos todos,  no lo celebran  tan desnudos como sugiere el nombre del festival.

El festival celebra para las bendiciones de una cosecha abundante, prosperidad y fertilidad, comienza alrededor de las 3:20 de la tarde, hora local, con un evento separado para niños pequeños, destinado a fomentar el interés de las generaciones más jóvenes.

“Esperamos que puedan mantener viva la tradición en el futuro”, dijo al portal  CNN,  Travel Mieko Itano, una portavoz de la junta de turismo de Okayama.

Por la noche, los hombres pasan una o dos horas corriendo por los terrenos del templo en preparación y se purifican con agua helada, antes de meterse en el edificio principal del templo.

Cuando las luces se apagan a las 10 de la noche, un sacerdote arroja a la multitud  100 paquetes de ramitas y dos palos de shingi de 20 centímetros de longitud,  desde una ventana a cuatro metros de altura y ahí mismo comienza la conmoción.

Los aproximadamente 10.000 hombres, pegados como sardinas, se pelean entre sí para agarrar uno de los paquetes y/o los dos palos, por la firme creencia de que quien tenga éxito tiene garantizado un año de buena fortuna, basada en una leyenda.

Los shingi son más buscados que las ramitas menos codiciadas, que pueden llevarse a casa. Todo el evento dura unos 30 minutos y los participantes emergen con algunos cortes, contusiones y esguinces en las articulaciones, tras la ardua lucha.

Los visitantes llegan de todo Japón y algunos del extranjero para participar, muchos asisten solos y otros muchos  unen como parte de equipos que representan a empresas locales.

El festival evolucionó a partir de un ritual que comenzó hace 500 años durante el Período Muromachi (1338-1573), cuando los aldeanos compitieron para tomar talismanes de papel, que fueron entregados por un sacerdote en el Templo Saidaiji Kannonin, precisa la crónica.

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