México y EEUU fustigados por la ONU por maltratar inmigrantes Michelle Bachelet teme violaciones derechos inmigrantes

NUEVA YORK.- La  Organización de las Naciones Unidas (ONU)  criticó este lunes  la política migratoria que actualmente están aplicando  México y Estados Unidos contra la ola de migrantes  que han tratado y siguen intentando llegar a ambos paises de America del Norte.

Michelle Bachelet, alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos,  sostuvo que el endurecimiento de las medidas impuestas por ambos Gobiernos para contener el flujo de inmigrantes desde Centroamérica. «Están poniendo a los migrantes en un creciente riesgo de sufrir violaciones y abusos de derechos humanos».

Las declaraciones de Bachelet  fueron hechas  en la víspera de la reunión que sostendrán diplomáticos mexicanos con sus homólogos estadounidenses para discutir el acuerdo migratorio de junio pasado, al que el  Gobierno de Donald Trump dio marcha atrás a la amenaza de imponer aranceles a las importaciones mexicanas si el país no demostraba en 90 días que podía frenar la inmigración irregular.

Sobre Estados Unidos,  la ex presidente de Chile, hizo fuertes criticas a la politica  de separación familiar de los inmigrantes  y a la vulnerabilidad de los niños que se ven obligados a abandonar sus países.

«En una nación construida a base de recibir migrantes, recientes medidas han reducido su protección, lo que me preocupa profundamente, especialmente la continuada separación de niños migrantes de sus padres», dijo..

Bachelet  también cuestionó la legalidad del «Protocolo de Protección de Migrantes» (MPP, por sus siglas en inglés), la política unilateral de Estados Unidos  que establece que los solicitantes de asilo deben esperar en México hasta que una Corte estadounidense decida si su petición procede.

«Los acuerdos para devolver personas a estos u otros países no pueden considerarse legales si no se respetan los derechos humanos internacionales y el derecho de los refugiados»,  sostuvo  Bachelet.

El protocolo, conocido informalmente como «Quédate en México», ha sido duramente cuestionado por la capacidad del país latinoamericano de ofrecer condiciones seguras y dignas para los solicitantes y ha sido señalado por abogados y activistas fronterizos como parte de una estrategia disuasoria de Washington contra el creciente número de solicitudes desde Centroamérica.

Al respecto, el  canciller mexicano, Marcelo Ebrard, anunció el viernes pasado que las detenciones en la frontera sur con Estados Unidos  habían caído en  un 56% entre mayo y agosto, de acuerdo con datos preliminares de la Oficina estadounidense de Aduanas y Protección Fronteriza.

«México no es ni aceptará ser tercer país seguro», ha recalcado Ebrard sobre las líneas rojas de la delegación mexicana este lunes, en la víspera de la reunión,  cuando recordó que su país  aún promueve el Plan Integral de Desarrollo para Centroamérica, una especie de plan Marshall para atacar las causas estructurales de la migración y promover el empleo y la inversión en el istmo centroamericano.

A los países de los cuales huyen los inmigrantes ni a sus gobiernos ninguna autoridad internacional los ha atacado, a pesar de que en la mayoría de ellos sus funcionarios se hacen millonarios mediante la corrupción administrativa, quedándose con el dinero del Estado para bienestar propio o familiar,  el cual deberían haber utilizado para mejorar los problemas que impulsan el éxodo ciudadano.

 

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