No los coma por el color que le guste, sino por las sustancias que tienen No todo lo que agrada a la vista es beneficioso al cuerpo

SANTO DOMINGO.- Bien dicen que la comida entra por los ojos, por el estimulante olor que incentiva el apetito o por la desesperación de un estomago vacío al que hasta lo amargo le sabe a dulce.

Y es que los nutricionistas saben muy bien que mejor que esas tres opciones  es detenerse a pensar en las sustancias y vitaminas que tiene cada alimento según su color natural y los beneficios sobre nuestro organismo.

Una reciente investigación de la Universidad Rush de Boston y el Centro de Investigación en Nutrición Humana Tufts de Boston, ha enfocado  objeto al estudio del color verde de ciertos alimentos y las sustancias y vitaminas que contienen.

Según el trabajo, publicado en la revista Neurology, comer verduras y ensaladas no solo es una elección de interés nutricional, sino que puede ayudar a preservar la memoria y las habilidades mentales, pero no por el color, sino las sustancias presentes en alimentos con esa tonalidad.

«No podemos determinar la composición nutricional de una fruta u hortaliza únicamente por su color», aclara Manuel Moñino, presidente del comité científico de la Asociación para la Promoción de Frutas, Verduras y Hortalizas ‘5 al día’,  cuya opinión fue recogida en esta crónica por el portal español del diario El País.

En los verdes  predominan compuestos fitoquímicos responsables del color, que las investigaciones más recientes atribuyen a beneficios para la salud en el consumo de  kiwi, alcachofa,  acelgas,  espinaca y lechuga, entre otros, los cales deben su característico color a la clorofila, y suelen ser alimentos ricos en luteína, un potente antioxidante que se asocia a la reducción del riesgo de la degeneración macular, una afección que reduce la agudeza visual y son ricos en vitamina K, fibra, magnesio y ácido fólico, esencial en procesos vitales como la gestación.

En cuanto a los de color blanco, el ajo, la cebolla, el rábano y el puerro, según detalla Moñino, generalmente estos alimentos aportan fitoquímicos que pueden influir en el proceso de proliferación celular, que está relacionado con el desarrollo de tumores e ingredientes como los del ajo y la cebolla que  contienen alicina y quercitina, unas sustancias azufradas que les otorgan, además de su característico aroma, unas propiedades susceptibles de mejorar la salud.

Respecto a los amarillos existe una creencia popular que sostiene que las zanahorias son buenas para la vista y, en parte, es cierto, pero no por su color, sino por el  betacaroteno, el pigmento que da color a los alimentos de tonalidad naranja como las calabazas, los mangos y las naranjas, el cual nuestro organismo transforma en vitamina A», que  contribuye al mantenimiento de la piel en condiciones normales y al fortalecimiento del sistema inmunitario.

En cuanto al rojo, contienen licopeno –un tipo de carotenoide– responsable de esas tonalidades vivas en las frutas y verduras, el cual  es un fitoquímico que ha sido objeto de estudio por sus cualidades antioxidantes.

Moñino explica que algunas de las últimas investigaciones apuntan a que podría proteger nuestro sistema cardiovascular y jugar un papel protector frente a varios tipos de cáncer y que esta presente en las fresas, sandías, pimientos, tomates… además der ser ricos en vitamina C.

Finalmente, en cuanto a los de color violeta,  uvas,  ciruelas, la col lombarda, los arándanos y las moras, todos deben su color a un pigmento llamado antocianina, un fitoquímico con efectos antioxidantes que pueden llegar a ser buenos en la prevención de los problemas cardiovasculares.

De hecho, un estudio de la Universidad de East Anglia, en Reino Unido, determinó que, en las mujeres, un alto consumo de estos alimentos puede disminuir el riesgo de sufrir un infarto al miocardio.

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