Obreros mueren en fábricas sacrificados por los capitalistas

LOS ÁNGELES.-Obreros de diversas fabricas que operan en ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México han estado falleciendo enfermos tras haber contraído el coronavirus, en una nueva demostración  de que al capitalismo le interesa mas ganar dinero que la vida de los que contribuyen con la producción.

El problema fue puesto en el tapete mundial este fin de semana por el periódico Los Ángeles Times, en una crónica de investigación donde afirma que cientos de miles de trabajadores han continuado laborando codo con codo en  Juárez, Tijuana y otras ciudades fronterizas, produciendo aparatos electrónicos, equipos médicos y piezas de automóviles, pero también infectándose del virus y muriendo.

«Durante todo el mes de marzo, incluso cuando los negocios y la fabricación se desaceleraron en gran parte del mundo en un esfuerzo por contener el nuevo coronavirus, el trabajo en las fábricas de propiedad extranjera en el norte de México continuó como de costumbre», se lamenta.

Cita el caso de la planta propiedad de Lear Corp., con sede en Michigan, que fabrica textiles para asientos de automóviles, donde  los trabajadores empezaron a acudir a la enfermería del lugar hace aproximadamente un mes con fiebres y tos, donde les diagnosticaron alergias, les dieron analgésicos y les dijeron que volvieran al trabajo, pero que ya «a finales de marzo, se hizo evidente que la fábrica de Juárez era el centro de un gran brote de COVID-19. Un total de 13 empleados de la fábrica han muerto a causa de la enfermedad, según las autoridades sanitarias mexicanas».

Menciona el caso especifico de Rigoberto Tafoya Maqueda, de 42 años, que se había trasladado a Juárez desde las montañas del centro de México cuando era niño y había trabajado durante 20 años en la planta, donde «no le dieron nada, ni siquiera un gel antibacteriano”, dijo su sobrina, Susana García Tafoya.

Agrega que asi, como esa planta, muchas otras han experimentado un auge desde el Tratado de Libre Comercio de América del Norte de 1994, atrayendo a cientos de miles de trabajadores a las ciudades fronterizas de rápida industrialización para realizar trabajos que suelen pagar muchas veces menos que los puestos similares en Estados Unidos.

Agrega que al respecto, el subsecretario de Salud de México, Hugo López-Gatell, advirtió esta semana que la devastación causada por el virus puede ser aguda en los estados fronterizos del norte, en parte porque algunas fábricas “han seguido funcionando” a pesar de las nuevas directrices de distanciamiento social que exigen que las empresas no esenciales suspendan su trabajo.

Indica que también, el secretario de Trabajo del Estado, Moctezuma Martínez, dijo que esta semana los investigadores cerraron una fábrica de propiedad estadounidense que había estado operando ilegalmente y que tenía cadenas en sus puertas para evitar que sus aproximadamente 800 trabajadores salieran, pero al respecto, la  empresa, Cooper Lighting de Eaton Corp. con sede en Houston, ni siquiera respondió a las solicitudes de que hiciera una declaración sobre dicha acusación.

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